LAS HORMIGAS Y SUS HORMIGUEROS



Esta es una historia contada por una hormiga, que no se sabe ni cuándo ni cómo, se la transmitió a los humanos. Se cuenta que una vez coexistieron dos hormigueros en lugares próximos, por lo que la prosperidad o decadencia de ellos dependía para ambos de las mismas condiciones externas y de su trabajo y control sobre el hormiguero.

Es una creencia extendida por todo el mundo que las hormigas son muy trabajadoras, pero en este caso aunque las hormigas de ambos hormigueros eran igual de trabajadoras, el auge de uno de los hormigueros y el declive del otro, no se debió a un mayor o menor trabajo sino al control de sus respectivos almacenes.

La historia es la siguiente:

A una distancia de aproximadamente 500 metros, un buen día se empezaron a instalar dos comunidades de hormigas. A una la llamaremos la próspera y a la otra la decadente.

La comunidad próspera cuando empezó a construir su hormiguero planificó cuidadosamente su construcción, ubicación, los recursos que se asignarían al almacén y diseñó un sistema de riguroso control de entradas y salidas. De tal manera su construcción se realizó de forma meticulosa y ordenada, habiéndose previsto casi todos los problemas que podían surgir. El resultado fue que en un mes se había terminado.

Por otra parte, la comunidad decadente no realizo planificación ninguna y se pusieron a trabajar con una vaga idea de lo que estaban haciendo, de manera que lo que los problemas se resolvían sobre la marcha. El resultado fue que al ponerse a trabajar y no existir una correcta coordinación, se molestaban unas hormigas a las otras, de manera que al final, el almacén quedo peor construido que el de la comunidad prospera y en el doble de tiempo.

Mientras las decadentes hormigas empleaban su tiempo en acabar de construir el almacén, las prósperas construyeron altas estanterías con ramas, organizaron el funcionamiento interno del almacén, y formaron a las hormigas que se encargarían de controlar las entradas y salidas del almacén.

Cuando las hormigas decadentes acabaron de construir su almacén, una exploradora avisó de que las prósperas hormigas hacia ya diez días que habían empezado a aprovisionarse, por lo que no perdieron ni un minuto y empezaron el acopio de provisiones.

Cundo el invierno se acercaba, el hormiguero decadente tenía ya su almacén colapsado, y aunque en extensión era igual al próspero, no habían construido estanterías, ni ordenado correctamente la mercancía, ni contabilizado correctamente las entradas y salidas que se iban produciendo. Además, las encargadas del almacén no tenían establecidos mecanismos de control y tampoco tenían ni la experiencia ni la formación adecuadas. El resultado de este caos fue que se perdieron los últimos días antes de la llegada del invierno, ya que no había donde almacenar más alimentos y además dentro del desorden imperante parecía que el almacén estaba suficientemente surtido para afrontar un invierno normal.

En contraposición, en el hormiguero próspero barajaban la posibilidad de que después de varios años de inviernos cortos, éste pudiera ser más largo de lo habitual, y en previsión de este escenario se afanaron en seguir recolectando hasta justo el primer día del invierno, almacenando por encima incluso de las peores previsiones posibles. El resultado de esto es que habían almacenado 3 veces más que el almacén decadente y aún quedaba sitio en el almacén.

El invierno llegó y golpeo con fuerza ambos hormigueros, siendo un invierno muy duro y largo, y mientras las prósperas hormigas lo iban pasando sin ninguna dificultad, en el hormiguero decadente se sucedían los problemas:

• Con las primeras lluvias un defecto en la fabricación inundo parte del almacén y se perdió parte de la mercancía.

• Algunas se percataron de la falta de control del almacén y engordaban más que sus compañeras.

• La falta de control no avisó de la que las existencias no serían suficientes hasta que esto fue más que visible, por lo que tampoco se pudo prever la crisis con antelación suficiente.

• Finalmente, cundió el pánico y muchas hormigas murieron al aventurarse a buscar comida durante el duro invierno.

Ante tal situación, la reina del hormiguero decadente sabedora de la existencia de sus prósperos vecinos, envió emisarios en busca de ayuda. La reina vecina se compadeció de la situación de sus compañeras hormigas, y con su excedentes alimentó a las hormigas vecinas que pasarían a formar parte del hormiguero próspero, siendo así como pasó, que la reina del hormiguero decadente paso a ser una hormiga obrera más.



“El trabajo sin control, es como una intentar embalsar agua en una presa que pierde agua, sin saber ni cuánta se pierde ni por dónde se escapa”

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