EL DEAMBULAR DEL CABALLERO
En un recóndito lugar de un diminuto país que no existía en los mapas, narraban los viajeros que en él se adentraron, que solo lo habitaba una vieja anciana que vivía en una vieja casa con un pozo. Al no existir mapas de este extraño lugar, todos los que por allí deambularon lo hacían por casualidad llevados por el destino, y todos acabaron cayendo en un profundo pozo del que consiguieron salir a duras penas. También se cuenta que pasados los años todos los que volvieron hicieron fortuna o se cumplieron sus sueños.
Quizás sea una leyenda la existencia del pozo, o quizás no exista, o puede que sólo exista en las mentes de los que un día cayeron y consiguieron salir de él.
Pero la misma historia se repite por todos los que volvieron, y en esencia es la siguiente:
Un día viajando por un lugar desconocido, un viajero perdido y sin rumbo encontró un pozo en el que cayó.
Hasta ese día su viaje por el mundo había consistido en deambular al ritmo que unos y otros le iban marcando, pero su desafortunada caída le hizo sentir que probablemente pasaría en un oscuro agujero el último episodio de su vida. Fue entonces, cuando el aliento de la muerte empezaba a confundirse con el suyo, cuando empezó a soñar despierto con todo lo que le gustaría haber hecho y nunca haría. Y cuando la luna se reflejo en la poca agua que había en el pozo, Morfeo le llamo a su reino y le enseño como podía haber cumplido sus sueños.
A la mañana siguiente el pozo ya no parecía tan profundo, así que buscó algunas piedras que sobresalían y algunas hendiduras y después de volver a caer varias veces consiguió salir de aquel horrible agujero guiado por la luz de un nuevo día.
A partir de ahí dejó de deambular por el mundo y decidió cumplir sus sueños.
“En nuestro camino podemos caer en un pozo. Pero todos los pozos tienen fondo y si queremos salir siempre habrá un nuevo amanecer para cumplir nuestros sueños.”


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