EL PLAN S
Una noche cualquiera, en un hospital de cuyo nombre no quiero acordarme, mal dormía en una vieja butaca, una madre de las que hacen guardia a los pies de la cama de su hijo.
Esa misma noche, su marido tenía un extraño sueño. A fuerza de oír hablar del Plan E ese plan fue trasformado en su subconsciente en otro plan, el plan S.
Soñaba que estaba en el hospital visitando a su hijo y como compañero de habitación estaba el hijo de una política de importante rango, ministra o conselleira debería ser, la cual se quejaba justo cuando entraba en la habitación de la mala noche que había pasado y del tiempo que había pasado su hijo en las listas de espera antes de ser operado.
Extrañado en mis sueños, le preguntaba que como no estaba en un hospital privado, y ella me contestaba que desde el gobierno, y pactado con las autonomías se había llegado a un compromiso para mejorar la sanidad publica y reducir las listas de espera, este pacto consistía en que todo político en el poder de cualquier administración publica se comprometía a renunciar a asistir a la sanidad privada, de esta manera se pondría más interés en la mejora de la sanidad pública.
A raíz de esta medida, la presión por mejorar la sanidad publica fue tan agobiante sobre sus responsables, que en un corto plazo de tiempo las listas de espera casi habían desaparecido, los hospitales se habían modernizado y renovado y el personal sanitario ya no tenia que manifestarse por falta de personal, pudiendo centrarse en atender a los pacientes.
El plan S dio sus frutos en un muy poco tiempo, pero estos frutos solo medraron en mis sueños y el plan S, no fue un plan de mejora de la sanidad, sino un plan S, de sueño.
Esa misma noche, su marido tenía un extraño sueño. A fuerza de oír hablar del Plan E ese plan fue trasformado en su subconsciente en otro plan, el plan S.
Soñaba que estaba en el hospital visitando a su hijo y como compañero de habitación estaba el hijo de una política de importante rango, ministra o conselleira debería ser, la cual se quejaba justo cuando entraba en la habitación de la mala noche que había pasado y del tiempo que había pasado su hijo en las listas de espera antes de ser operado.
Extrañado en mis sueños, le preguntaba que como no estaba en un hospital privado, y ella me contestaba que desde el gobierno, y pactado con las autonomías se había llegado a un compromiso para mejorar la sanidad publica y reducir las listas de espera, este pacto consistía en que todo político en el poder de cualquier administración publica se comprometía a renunciar a asistir a la sanidad privada, de esta manera se pondría más interés en la mejora de la sanidad pública.
A raíz de esta medida, la presión por mejorar la sanidad publica fue tan agobiante sobre sus responsables, que en un corto plazo de tiempo las listas de espera casi habían desaparecido, los hospitales se habían modernizado y renovado y el personal sanitario ya no tenia que manifestarse por falta de personal, pudiendo centrarse en atender a los pacientes.
El plan S dio sus frutos en un muy poco tiempo, pero estos frutos solo medraron en mis sueños y el plan S, no fue un plan de mejora de la sanidad, sino un plan S, de sueño.

Comentarios
Yo podría contar mucho, al respecto
Un saludo cordial
http://twitter.com/rosaparedesglez
http://rosaparedes-rosa.blogspot.com