EL VIRUS DEL ODIO
Hoy en día en muchos laboratorios se incuban y estudian determinados virus, pero hay un sentimiento que en muchos aspectos se comporta como un virus y que quizás debería estudiarse, ya que altera sobremanera el comportamiento y la salud mental de los humanos, el ODIO.
Según la enciclopedia wikipedia, el Ciclo reproductivo de los virus consta generalmente de las siguientes fases: fijación y entrada en la célula, eclipse, multiplicación y liberación del virus. Los virus son formas acelulares que no pueden sobrevivir por si mismos en exterior. Para reproducirse se introducirán en células donde controlarán sus mecanismos reproductivos. El objetivo básico de los virus es producir copias de sí mismos en gran cantidad y después de multiplicarse tiene lugar la salida de los nuevos individuos, que saldrán con capacidad de infectar nuevas células.
Los nuevos virus no esperan a la muerte de la célula hospedadora para abandonarla, sino que van saliendo de la célula al mismo tiempo que se van produciendo, de manera que la célula puede seguir viva y produciendo nuevas partículas víricas.
El odio, al igual que los virus entra en el ser humano y su multiplica dentro de él, pudiéndose liberar de varias maneras:
· En nuestro entorno más cercano, afectando a nuestra familia, amigos, vecinos, o compañeros de estudio o trabajo. Este odio es un odio generalmente localizado en una persona concreta a la que deseamos destruir. Tal es el caso de las mujeres asesinadas por sus maridos, vecinos asesinados por sus vecinos, o el típico caso americano, que aparece de cuando en cuando, de alguien que entra en un colegio o empresa y monta una carnicería con sus compañeros.
· En un entorno mas amplio, cuando se fomenta desde instituciones, partidos políticos o medios de comunicación. Este es un caso muy común a lo largo de la historia y si bien en el pasado más reciente su máximo exponente lo tenemos en la 2ª guerra mundial y el genocidio de los judíos, actualmente se da en muchas partes del mundo, aunque a nivel más local, pero que abarca a países enteros en muchas partes de África, Oriente Medio o Asía principalmente, aunque en Europa no hace tanto del odio que se multiplico en la antigua Yugoslavia y que nos hizo recordar que también en Europa somos capaces de olvidar la historia y cometer las mayores atrocidades.
Por eso y ya que la única vacuna contra el odio es el sentido común, es recomendable no dejarse contagiar por los odios ajenos que nos intentan inculcar y si este despierta en nosotros por alguien de nuestro entorno, debemos de ser capaz de identificar el “virus” y aislarlo para seguir con nuestra vida sin dar rienda suelta a un odio que nos lleve a nuestra propia autodestrucción.

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