TAMAÑO MÍNIMO EFICIENTE VS. MÁXIMO COMÚN DIVISOR, O LO QUE ES LO MISMO, EUROPA O LA REPUBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA
Ya desde la antigüedad se forjaron grandes imperios, siendo uno de los más admirables el imperio romano. En la actualidad en la Europa que puso sus cimientos en el Tratado de Roma de 1957, se esta forjando una unidad económica que podría considerarse la heredera de este imperio, ya que aunque quedan fuera los países del sur del mediterráneo extiende sus fronteras mucho más al norte y al este.
La CEE que surgió con la finalidad de crear un mercado común europeo que favoreciese el comercio entre sus integrantes, en la actualidad, el irreversible proceso de globalización, hace necesaria una unidad económica competitiva con otras regiones de este mundo globalizado.
En Europa, donde hemos conseguido un elevado grado de bienestar social, la amenaza de otras economías donde se produce a costes más bajos (muchas veces a expensas del bienestar de sus ciudadanos), hace necesaria una unidad de respuesta que hasta ahora mismo se esta consiguiendo a duras penas, ya que los repartos de las cuotas de poder y los problemas a la hora de conseguir una constitución común entre otros ejemplos, hacen de nuestra Europa una unidad endeble en muchos aspectos ante los grandes retos que le depara el futuro.
Otro problema que también sufriera a su manera el antiguo imperio romano es el de la inmigración. De manera similar mientras que Roma sucumbió bajo la presión de los pueblos del norte, en la Europa actual la presión viene desde el Sur, el Este y el Oeste, lo cual supone un importante reto a nivel de integración social.
La deslocalización de muchas grandes empresas que se trasladan a países en vías de desarrollo, con costes de producción mucho más baratos, cada vez esta afectando a más trabajadores. En un mundo cada vez más globalizado son las economías de escala, que permiten la fabricación en masa, las que producen el liderazgo de las grandes empresas. El punto en el que las economías de escala son máximas es el llamado tamaño mínimo eficiente.
Por si no fueran pocos los retos que tiene que afrontar nuestra Europa, dentro de ella se producen tensiones territoriales en muchos de sus estados miembros. Si ya es de por si complicada la actual Europa, podemos intentar calcular el Máximo Común Divisor de los estados miembros en función de sus diferencias en lenguas, religiones, etnias u otros.
Todo esto si le buscamos un símil futbolístico supondría que un equipo con uno de los mejores centros de campo y delantera, tenga una defensa y un portero que no se entienden, ni se coordinan y que en vez de querer jugar en el equipo europeo prefieren jugar en el de su pueblo, ciudad, región u estado. ¡Menudo desastre de defensa!
Quizás y solo quizás, deberíamos mirar más allá unir nuestra defensa, mantener nuestra identidad, pero abrirnos al mundo, e intentar mantener las máximas economías a escala que nos sea posible.
Pero sino también podemos intentar convertir cada región en los 39 pequeños reinos de taifas en que se dividió el califato de Córdoba después del derrocamiento del califa Hisham III.

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