SI LA BOCA NO SABES DOMINAR, MEJOR LA DEBES CERRAR
Esta es la historia de un charlatán que no sabía tener la boca cerrada, hablaba y hablaba sin cesar y la boca no sabía callar, hasta que un día un rey cuando lo escucho divagar, interrumpir e insultar recordando un pasado que nada tenía que ver con el presente, le dijo: ¿Por que no te callas?.
El charlatán en un principio su boca silenció, pero al llegar a sus tierras de nuevo insultó y amenazó. No amenazó al monarca, pero le injurió y de su boca nada bueno salió.
Sin embargo los negocios con su país amenazó y mientras el monarca y el gobierno callaban, todos los que en su reino habitaban, tomaban nota para sus dineros invertir en otro país. Ya no hacía falta contestar pues después de tanto amenazar, nadie sus cuartos se iba a jugar en un país en el que su dirigente la boca solo cerraba cuando pernoctaba.
Otros al charlatán querían contestar y decían que el gobierno no debía callar, pero las viejas del lugar decían que al que su boca no puede dominar, bolilla no se le debía dar.
Pero el charlatán seguía y seguía con su verborrea aburrida.
¡No nos aburras más!, deja de tanto hablar y dedícate a gobernar.
Pero el pobre no quería gobernar solo quería hablar, pero para que la gente lo tuviera que aguantar tenía que gobernar.
Al igual que Nerón incendió Roma mientras se dedicaba a cantar, este no podía callar y buscaba algo que incendiar. Las relaciones diplomáticas con España quizás.
Y a medida que se perpetuaba en el poder sus discursos aumentaban y un día decidió que le tenían que aguantar hasta la saciedad.
Lo que no pensó el pobre charlatán es que casi todos los que en el poder se perpetuaron al final mal logrados acabaron y por eso quizás mira a Fidel Castro que a abuelito en el poder ha llegado, con el fin de poder dar discursos hasta el fin de los lustros.
Publicado en el Faro de Vigo del sábado, 1 de diciembre de 2007
El charlatán en un principio su boca silenció, pero al llegar a sus tierras de nuevo insultó y amenazó. No amenazó al monarca, pero le injurió y de su boca nada bueno salió.
Sin embargo los negocios con su país amenazó y mientras el monarca y el gobierno callaban, todos los que en su reino habitaban, tomaban nota para sus dineros invertir en otro país. Ya no hacía falta contestar pues después de tanto amenazar, nadie sus cuartos se iba a jugar en un país en el que su dirigente la boca solo cerraba cuando pernoctaba.
Otros al charlatán querían contestar y decían que el gobierno no debía callar, pero las viejas del lugar decían que al que su boca no puede dominar, bolilla no se le debía dar.
Pero el charlatán seguía y seguía con su verborrea aburrida.
¡No nos aburras más!, deja de tanto hablar y dedícate a gobernar.
Pero el pobre no quería gobernar solo quería hablar, pero para que la gente lo tuviera que aguantar tenía que gobernar.
Al igual que Nerón incendió Roma mientras se dedicaba a cantar, este no podía callar y buscaba algo que incendiar. Las relaciones diplomáticas con España quizás.
Y a medida que se perpetuaba en el poder sus discursos aumentaban y un día decidió que le tenían que aguantar hasta la saciedad.
Lo que no pensó el pobre charlatán es que casi todos los que en el poder se perpetuaron al final mal logrados acabaron y por eso quizás mira a Fidel Castro que a abuelito en el poder ha llegado, con el fin de poder dar discursos hasta el fin de los lustros.
Publicado en el Faro de Vigo del sábado, 1 de diciembre de 2007

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